El año pasado, la tercera semana de octubre, me llamó un cliente de Las Matas. Había encendido la calefacción el domingo y el radiador del dormitorio de su hija seguía helado. Había comprado una llave de purgar en la ferretería, lo había purgado tres veces, había subido la presión de la caldera, había mirado tutoriales. Nada. Estaba convencido de que el radiador se había roto por dentro.
Llegué, toqué el radiador y quité el cabezal de la válvula termostática. Debajo hay un pequeño pin metálico que sube y baja. Estaba clavado abajo, pegado por la cal después de seis meses sin moverse. Le di dos golpecitos con el mango de un destornillador. El pin subió. A los cinco minutos el radiador empezaba a calentar.
Le cobré el desplazamiento y le enseñé a hacerlo él. El año que viene no me va a necesitar para esto.
Soy Raúl López, fontanero en Las Rozas. Septiembre y octubre son los meses en los que más radiadores fríos veo, porque es cuando la gente enciende la calefacción por primera vez desde marzo. En este post te explico cómo saber qué le pasa a tu radiador según dónde está frío, cómo purgarlo sin cometer los errores de siempre, qué puedes arreglar tú en diez minutos y cuánto cuesta en Las Rozas lo que necesita fontanero.
Por qué fallan los radiadores justo al encender la calefacción
Una instalación de calefacción pasa seis meses parada. En ese tiempo pasan tres cosas que la gente no ve.
La primera es que el aire se acumula. El agua del circuito lleva gases disueltos. Con los cambios de temperatura del verano, esos gases se separan y suben a la parte más alta de cada radiador. Cuando arrancas la caldera en octubre, esa bolsa de aire ocupa el sitio del agua caliente y la parte de arriba del radiador se queda fría.
La segunda es que la presión baja. Todos los circuitos pierden algo de presión con los meses, por pequeñas pérdidas en juntas o por el propio purgador automático de la caldera. Si la caldera marcaba 1,5 bar en marzo, en octubre puede estar en 0,6. Con menos de un bar, muchas calderas ni siquiera arrancan, y las que arrancan no empujan el agua hasta los radiadores más lejanos.
La tercera es la que casi nadie conoce: las válvulas se agarrotan. Las válvulas termostáticas (las que tienen un cabezal con números del 1 al 5) llevan dentro un pin que abre y cierra el paso del agua. Seis meses quieto y con algo de cal, ese pin se queda pegado en posición cerrada. El radiador no recibe agua caliente aunque la caldera funcione perfectamente. Es exactamente lo que le pasó al cliente de Las Matas.
Por eso te recomiendo encender la calefacción a finales de septiembre, un día cualquiera, aunque todavía no haga frío. Si hay que purgar, subir presión o soltar una válvula, lo haces con calma. Si lo descubres el primer día de frío de verdad, tienes a toda la urbanización llamando al fontanero a la vez y la agenda llena para dos semanas.
Diagnóstico por síntoma: dónde está frío tu radiador
Esta es la parte más útil del post. Enciende la calefacción, espera veinte minutos y toca cada radiador con la mano, arriba y abajo. Según lo que notes, la avería es una u otra.
Frío arriba, caliente abajo
Es aire. El aire pesa menos que el agua y se queda en la parte superior. La solución es purgar, y la puedes hacer tú. Si además oyes gorgoteos o un ruido como de agua cayendo dentro del radiador, es aire con seguridad.
Caliente arriba, frío abajo
Este síntoma es el contrario y significa otra cosa: lodos. Con los años, el agua del circuito arrastra óxido de las tuberías y de los propios radiadores. Ese óxido se deposita en el fondo como un barro negro y bloquea el paso del agua por la parte baja. Purgar aquí no sirve de nada. Lo veo mucho en viviendas de Las Matas y Rozas Centro con instalaciones de los años setenta y ochenta, sobre todo con radiadores de hierro fundido. La solución es limpiar el circuito, y eso es trabajo de fontanero.
Frío entero, y los demás radiadores calientan
El agua caliente no entra en ese radiador. Hay tres sospechosos, por este orden. Primero, la válvula termostática agarrotada (lo más frecuente en otoño). Segundo, la llave o el detentor cerrados, porque alguien los tocó al pintar o al limpiar. Tercero, el radiador tan lleno de aire que no deja pasar nada. Las dos primeras las compruebas tú en cinco minutos.
Solo calientan los radiadores cercanos a la caldera
Los primeros radiadores del circuito calientan bien y los últimos (normalmente los de los dormitorios del fondo o los del piso de arriba en un chalet) están tibios o fríos. Eso es un circuito desequilibrado. El agua caliente sigue el camino más fácil y se queda en los primeros radiadores, que le ofrecen menos resistencia. Se arregla ajustando los detentores, y en chalets de Monte Rozas o Molino de la Hoz con dos plantas es la causa número uno de quejas.
Todos los radiadores fríos
El problema no está en los radiadores, está en la caldera o en la bomba. Mira la presión de la caldera (lo explico más abajo). Si la presión está bien y la caldera enciende pero no hay calor en ningún radiador, puede ser la bomba circuladora, que es la que mueve el agua por el circuito, o una válvula de tres vías bloqueada en la posición de agua caliente sanitaria. Aquí toca llamar.
Todos tibios, ninguno caliente de verdad
La caldera está trabajando a una temperatura de impulsión muy baja o el termostato está mal colocado. Mira el mando de temperatura de calefacción de la caldera. Mucha gente lo baja en primavera y se olvida. En calderas de condensación, lo normal para radiadores es entre 60 y 70 °C de impulsión.

Cómo purgar un radiador bien, paso a paso
Purgar es fácil, pero casi todo el mundo lo hace con algún error que luego obliga a repetirlo. Este es el orden que sigo yo.
Lo que necesitas
Una llave de purgar (cuesta dos o tres euros en cualquier ferretería, aunque muchos purgadores modernos se abren con un destornillador plano), un trapo y un vaso o un recipiente pequeño. Nada más.
Paso 1: enciende la calefacción un rato y luego apágala
Pon la calefacción en marcha unos veinte minutos para que el aire se mueva y se acumule arriba en cada radiador. Después apaga la caldera y espera a que los radiadores se enfríen. Purgar en caliente funciona, pero sale agua a 60 °C y te puedes quemar. Además, con la bomba en marcha el aire circula y no se queda quieto en la parte alta, así que purgas peor.
Paso 2: empieza por el radiador más cercano a la caldera
Ve en orden, del primero al último del circuito. En un chalet de dos plantas, primero la planta baja y luego la de arriba. Así vas empujando el aire en la dirección correcta y no lo mandas de vuelta a un radiador que ya habías purgado.
Paso 3: abre el purgador despacio
El purgador es el tornillito que hay en una de las esquinas de arriba del radiador, en el lado contrario a la llave. Pon el trapo y el vaso debajo. Gíralo un cuarto de vuelta, no más. Oirás un siseo, que es el aire saliendo.
Paso 4: cierra cuando salga agua sin burbujas
Primero sale aire, luego una mezcla de aire y agua a borbotones, y al final un chorrito de agua continuo. Cuando el agua salga limpia y sin burbujas, cierra. No hace falta apretar mucho: el purgador es de latón y se pasa de rosca con facilidad.
Fíjate en el color del agua. Si sale transparente o ligeramente amarillenta, todo normal. Si sale negra o marrón oscura, tienes lodos en el circuito, y eso explica por qué algunos radiadores calientan mal por abajo. Apúntalo, porque lo vamos a necesitar más adelante.
Paso 5: repite en todos los radiadores
Aunque solo uno esté frío, purga todos. El aire viaja por el circuito y el que no sale hoy te aparece la semana que viene en otro radiador.
Paso 6: rellena la presión de la caldera
Este es el paso que casi todos se saltan, y por eso muchos dicen que «purgar no ha servido de nada». Cada vez que purgas sale agua del circuito, y con ella baja la presión. Si no la repones, la caldera no tiene fuerza para mover el agua y los radiadores lejanos siguen fríos.
Mira el manómetro de la caldera (el reloj con una aguja, o la pantalla en calderas digitales). Con la instalación en frío, la presión debe estar entre 1 y 1,5 bar. Si está por debajo, abre la llave de llenado, que suele estar debajo de la caldera, un grifo pequeño o una ruedecita. Ábrela despacio mirando la aguja y ciérrala cuando llegue a 1,2 o 1,3 bar. No te pases de 2 bar en frío: al calentarse el agua se dilata, la presión sube, y a partir de 3 bar salta la válvula de seguridad y empieza a gotear agua por el desagüe de la caldera.
Paso 7: enciende y comprueba
Arranca la calefacción, espera media hora y vuelve a tocar todos los radiadores. Si alguno sigue frío arriba, púrgalo otra vez. Es normal necesitar dos rondas cuando la instalación ha estado mucho tiempo parada o cuando se ha vaciado por alguna reparación.
La válvula termostática agarrotada: la avería de octubre
Si tu radiador tiene un cabezal con números y se queda frío entero aunque los demás calienten, antes de llamar a nadie haz esta prueba. Es la que le hice al cliente de Las Matas.
Gira el cabezal al máximo (el 5 o el símbolo más alto). Desenrosca el cabezal: la mayoría se quitan a mano girando una tuerca de plástico o apretando una pestaña. Debajo verás un pequeño vástago metálico, el pin. Con la instalación en marcha, ese pin tiene que estar hacia fuera, porque es el cabezal el que lo empuja hacia dentro para cerrar.
Si el pin está hundido y no se mueve, está agarrotado. Dale unos golpecitos suaves con el mango de un destornillador por un lateral, o presiónalo y suéltalo varias veces con los dedos (o con unos alicates, con cuidado de no doblarlo). Casi siempre acaba saliendo. En cuanto sube, oirás el agua entrar en el radiador.
Vuelve a poner el cabezal y listo. Si el pin no se mueve de ninguna manera o gotea agua por él, hay que cambiar la válvula, y eso ya requiere vaciar el radiador o congelar la tubería. Ahí sí llámame, porque si desmontas una válvula con el circuito lleno vas a inundar el salón.
Un truco para que no te vuelva a pasar: en primavera, cuando apagues la calefacción, deja todas las válvulas termostáticas abiertas al máximo. Así el pin pasa el verano en posición abierta y no se pega cerrado.
Cuando los radiadores del fondo no calientan: el equilibrado
Si has purgado, la presión está bien, las válvulas se mueven y aun así los radiadores más lejanos de la caldera están tibios, el circuito está desequilibrado. Pasa mucho en casas grandes, en chalets de dos plantas y en instalaciones que se han ampliado con algún radiador más.
El agua caliente elige siempre el camino más corto. Los primeros radiadores se llevan casi todo el caudal y a los últimos solo llega un hilo. La forma de corregirlo es frenar un poco los radiadores cercanos para que sobre agua para los lejanos. Eso se hace con el detentor, la llave que hay en el otro extremo del radiador, abajo, normalmente tapada con un capuchón de plástico.
La OCU explica el principio y es correcto. Lo que no cuenta es que hacerlo a ojo suele empeorar las cosas: cierras demasiado el primer radiador, el salón se queda frío y el dormitorio del fondo sigue igual. Yo lo hago midiendo la temperatura de entrada y de salida de cada radiador con un termómetro de contacto, y ajustando hasta que todos tengan una diferencia parecida. En una vivienda normal lleva entre una y dos horas.
Si te animas a intentarlo, apunta cuántas vueltas das a cada detentor antes de tocar nada. Si te equivocas, puedes volver a dejarlo como estaba.
Lodos en el circuito: cuando purgar no sirve de nada
Si al purgar te salió agua negra, o si tus radiadores están calientes arriba y fríos abajo, tienes lodos. Es la avería más habitual en instalaciones antiguas de radiadores de hierro o de chapa de acero, y la que más energía te hace perder sin que te des cuenta.
El lodo es óxido de hierro mezclado con cal. Se asienta en el fondo de los radiadores, en las curvas de las tuberías y en el intercambiador de la caldera. El radiador pierde superficie útil, la caldera trabaja más para calentar lo mismo, y en las calderas de condensación modernas el lodo acaba obstruyendo el intercambiador, que es una de las piezas más caras de cambiar. Si tienes caldera de gas, aquí te explico cuánto cuesta su mantenimiento real, porque una revisión anual detecta este problema antes de que sea caro.
La solución tiene dos niveles. Si el problema es leve, se hace una limpieza química: se mete un producto desincrustante en el circuito, se deja circular con la calefacción en marcha unos días, y luego se vacía y se aclara la instalación. Si el problema es serio, se hace un limpiado con máquina de impulsión, que empuja agua y producto a presión radiador por radiador y arrastra el lodo acumulado.
Después de limpiar, conviene hacer dos cosas. Añadir un inhibidor de corrosión al agua del circuito, que frena la formación de óxido nuevo. Y valorar la instalación de un filtro magnético en el retorno de la caldera, un cilindro con un imán dentro que atrapa las partículas de óxido antes de que lleguen a la caldera. En instalaciones con radiadores de hierro y caldera de condensación nueva, yo lo pongo siempre. Cuesta poco y protege la caldera muchos años.
Los errores que veo cada otoño
Purgar y no reponer presión. Es el más frecuente con diferencia. Purgas cinco radiadores, la presión baja a 0,5 bar, y la caldera se bloquea o no calienta los radiadores del fondo. Siempre mira el manómetro al terminar.
Llenar la caldera de más. El contrario del anterior. Alguien sube la presión a 2,5 bar en frío, arranca la calefacción, el agua se dilata y la válvula de seguridad empieza a gotear. En frío, entre 1 y 1,5 bar.
Apretar el purgador como si fuera una tuerca. El purgador cierra con muy poca fuerza. Si lo aprietas mucho, pasas la rosca o rompes la junta, y ya tienes una gota permanente en la pared.
Cerrar radiadores para ahorrar. Cerrar el radiador de una habitación que no usas, con la puerta cerrada, sí ahorra. Cerrar radiadores de habitaciones que sí usas no ahorra nada: la caldera tarda más en calentar la casa con menos superficie de radiador y consume lo mismo o más. Además, si la caldera tiene muchos radiadores cerrados, puede trabajar con poco caudal y hacer ruido.
Tapar los radiadores. Cubrirlos con muebles, cortinas largas o toallas colgadas corta la circulación del aire caliente. Un radiador tapado puede perder una parte importante de su calor útil. Los cubrerradiadores decorativos también restan, aunque menos si tienen rejilla abierta arriba y abajo.
Desmontar una válvula con el circuito lleno. Lo he visto más de una vez: alguien quita la válvula termostática entera pensando que es como quitar el cabezal. El agua sale a presión y no hay forma de pararla sin cerrar y vaciar la instalación. El cabezal se quita. La válvula no.
Cuándo tienes que llamar a un fontanero
Hay cosas que puedes hacer tú y otras que no conviene tocar. Llámame, o llama a quien te fíes, si pasa alguna de estas:
- La presión de la caldera baja sola cada pocos días aunque no purgues. Hay una fuga en algún punto del circuito, visible o escondida en una pared o bajo el suelo. En este caso te interesa leer cómo localizar una fuga de agua sin romper.
- La presión sube sola por encima de 2,5 bar con la calefacción en marcha. Suele ser el vaso de expansión descargado o la llave de llenado que no cierra bien.
- Sale agua negra al purgar o los radiadores están fríos por abajo. Hay lodos y hace falta limpiar el circuito.
- Ningún radiador calienta y la presión está bien. Puede ser la bomba o la válvula de tres vías de la caldera.
- Una válvula o un detentor gotean, o el pin de la termostática no sale de ninguna manera.
- La caldera muestra un código de error que no sabes interpretar, o se bloquea varias veces al día.
Si el problema es de la caldera en sí, aquí tienes nuestro servicio de reparación de calderas. Y si lo que buscas es cambiar radiadores, pasar a suelo radiante o revisar toda la instalación, está la página de instalación de calefacción en Las Rozas.
Precios orientativos en Las Rozas
Te dejo los rangos habituales, con IVA, para que tengas una referencia cuando te den un presupuesto. Cada instalación es distinta y el precio final depende del número de radiadores, del acceso y del estado del circuito.
- Puesta a punto de la calefacción (purgado de todos los radiadores, ajuste de presión, comprobación de válvulas): 60 a 110 € en una vivienda media.
- Equilibrado hidráulico del circuito: 90 a 180 €, según el número de radiadores y plantas.
- Cambio de válvula termostática con cabezal: 60 a 110 € por radiador, material incluido.
- Recarga o cambio del vaso de expansión: de 50 a 90 € si solo hay que recargarlo, de 120 a 220 € si hay que cambiarlo.
- Limpieza química del circuito con inhibidor: 250 a 450 €.
- Limpieza con máquina de impulsión: 400 a 750 €, según el tamaño de la instalación.
- Filtro magnético instalado: 150 a 250 €.
- Cambio de bomba circuladora: 180 a 380 €.
- Sustitución de un radiador: 200 a 450 € por unidad, según tamaño y modelo.
Fíjate en la diferencia entre el primer precio y el último. Muchas veces me piden presupuesto para «cambiar el radiador que no calienta», y el radiador está perfecto: era una válvula agarrotada o el circuito sin presión. Antes de cambiar nada, que alguien mire por qué no calienta.
Radiadores bien ajustados, factura más baja
Un circuito con aire, lodos o mal equilibrado hace que la caldera trabaje más horas para conseguir la misma temperatura. Tú lo notas en la factura del gas y en que unas habitaciones están a 24 grados y otras a 17.
El IDAE recomienda mantener la vivienda entre 19 y 21 °C durante el día. Con un circuito bien purgado y equilibrado, llegar a esa temperatura en todas las habitaciones es fácil y la caldera trabaja en su punto. Con un circuito mal ajustado, subes el termostato a 23 para que el dormitorio del fondo llegue a 19, y el salón se convierte en una sauna.
Dos cosas más que marcan diferencia. Los cabezales termostáticos en todos los radiadores te dejan fijar la temperatura de cada habitación por separado. Y un termostato programable bien colocado (en una pared interior, lejos de ventanas y de la cocina) evita que la caldera se encienda y se apague sin sentido. Si estás pensando en cambiar de sistema, también te puede interesar saber cómo funciona la aerotermia con radiadores, porque no todos los radiadores valen para ella.
Lista de puesta a punto para finales de septiembre
Si quieres llegar a noviembre sin sustos, dedica una tarde a esto:
- Enciende la calefacción media hora y toca todos los radiadores, arriba y abajo.
- Comprueba que todas las válvulas termostáticas están abiertas y que los pines se mueven.
- Apaga, deja enfriar y purga todos los radiadores, del más cercano a la caldera al más lejano.
- Fíjate en el color del agua que sale al purgar.
- Repón la presión de la caldera hasta 1,2 o 1,3 bar en frío.
- Vuelve a encender, espera media hora y comprueba otra vez.
- Retira muebles, cortinas o ropa que tapen los radiadores.
- Si la caldera es de gas y no la has revisado este año, pide la revisión ahora, antes de que empiece el frío.
Preguntas frecuentes sobre radiadores que no calientan
¿Por qué mi radiador está frío por arriba y caliente por abajo?
Porque tiene aire acumulado en la parte superior. El aire pesa menos que el agua y ocupa el espacio alto del radiador, impidiendo que el agua caliente llegue arriba. Se soluciona purgando el radiador y reponiendo después la presión de la caldera hasta 1-1,5 bar en frío.
¿Por qué mi radiador está caliente por arriba y frío por abajo?
Suele indicar lodos acumulados en el fondo del radiador, una mezcla de óxido y cal que bloquea el paso del agua por la parte baja. Purgar no lo soluciona. Hace falta una limpieza química del circuito o una limpieza con máquina de impulsión, y es frecuente en instalaciones antiguas con radiadores de hierro.
¿Hay que purgar los radiadores con la calefacción encendida o apagada?
Apagada y con los radiadores fríos. Lo ideal es encender la calefacción unos veinte minutos para mover el aire, apagarla y esperar a que se enfríe. Así el aire queda quieto en la parte alta y no te quemas con el agua caliente.
¿Qué presión debe tener la caldera después de purgar?
Entre 1 y 1,5 bar con la instalación en frío. Al purgar sale agua y la presión baja, así que hay que reponerla con la llave de llenado. No conviene pasar de 2 bar en frío, porque al calentarse el agua la presión sube y puede saltar la válvula de seguridad de la caldera.
He purgado el radiador y sigue sin calentar. ¿Qué hago?
Comprueba por este orden: que la presión de la caldera esté entre 1 y 1,5 bar, que la válvula termostática no esté agarrotada (quita el cabezal y mira si el pin se mueve) y que la llave y el detentor estén abiertos. Si todo está bien y el radiador sigue frío, el circuito puede estar desequilibrado o tener lodos, y conviene que lo revise un fontanero.
¿Qué es una válvula termostática agarrotada?
Es una válvula cuyo pin interior se ha quedado pegado en posición cerrada, normalmente por la cal y por pasar meses sin moverse durante el verano. El radiador no recibe agua caliente aunque la caldera funcione bien. Se suele soltar quitando el cabezal y dando unos golpecitos suaves al pin hasta que sube. Para evitarlo, deja las válvulas abiertas al máximo cuando apagues la calefacción en primavera.
¿Por qué solo calientan los radiadores cerca de la caldera?
Porque el circuito está desequilibrado. El agua caliente sigue el camino de menos resistencia y se queda en los primeros radiadores. Se corrige ajustando los detentores, las llaves de la parte baja del radiador, para frenar los radiadores cercanos y que llegue más caudal a los lejanos.
¿Cada cuánto hay que purgar los radiadores?
Como mínimo una vez al año, antes de empezar la temporada de calefacción, a finales de septiembre u octubre. También después de cualquier reparación en la que se haya vaciado el circuito, y siempre que oigas gorgoteos o notes un radiador frío por arriba.
¿Cuánto cuesta poner a punto la calefacción en Las Rozas?
Una puesta a punto con purgado de todos los radiadores, ajuste de presión y comprobación de válvulas cuesta entre 60 y 110 € en una vivienda media. El equilibrado del circuito va de 90 a 180 € y una limpieza química de lodos, de 250 a 450 €.
¿Cerrar los radiadores de algunas habitaciones ahorra gas?
Solo si esas habitaciones no se usan y mantienes la puerta cerrada. Cerrar radiadores de habitaciones que sí usas no ahorra: la caldera tarda más en calentar la casa con menos superficie de radiador y el consumo es el mismo o mayor.

Si prefieres que lo mire yo
Paso por tu casa, toco cada radiador, miro la presión, compruebo las válvulas y te digo qué le pasa a tu calefacción. Si es algo que puedes arreglar tú, te enseño a hacerlo. Si hace falta cambiar una válvula, equilibrar o limpiar el circuito, te doy el precio por escrito antes de empezar.
Trabajo en todo Las Rozas (Las Matas, El Cantizal, Monte Rozas, La Chopera, Molino de la Hoz, Rozas Centro) y en Torrelodones, Majadahonda y Villanueva del Pardillo. De lunes a viernes, de 9:00 a 18:00.
Llámame al 649 39 36 20 o escríbeme desde la página de contacto. Si me llamas a finales de septiembre, te atiendo esa misma semana. En noviembre, con todo el mundo encendiendo la calefacción a la vez, ya no te lo puedo prometer.
Raúl López García. Fontanero en Las Rozas.