Cómo funciona la aerotermia

Cómo funciona la aerotermia: La verdad que no te cuentan en los catálogos

Llevo años trabajando codo con codo con Raúl. Hemos entrado en cientos de salas de calderas, sótanos y cocinas en toda la zona. Y si hay una pregunta que se repite últimamente, casi tanto como «¿cuánto me va a costar esto?», es la del millón: ¿Pero cómo funciona realmente la aerotermia?

La semana pasada, sin ir más lejos, estábamos en casa de Julián. Un cliente de los de toda la vida. Tenía una caldera de gasoil que hacía más ruido que un tractor y le estaba comiendo los ahorros mes a mes. Cuando Raúl le propuso la aerotermia, Julián nos miró con esa cara de escepticismo que vemos a diario.

—¿Me estáis diciendo que vais a sacar calor del aire de la calle… en pleno invierno? —nos soltó—. Eso es imposible.

Y le entiendo. Suena a brujería. Pero no lo es. Es termodinámica pura y dura aplicada a tu factura. Lo que voy a explicarte aquí no es la definición técnica que puedes leer en la web de una eléctrica (que, seamos sinceros, a veces parece que escriben en otro idioma), sino lo que le explicamos a Julián mientras nos tomábamos un café en su mesa.

No es generar calor, es robarlo (con permiso)

Para entender cómo funciona la aerotermia, tienes que olvidarte de cómo funciona una caldera tradicional. Una caldera de gas o gasoil funciona quemando cosas. Quemas combustible, generas una llama y calientas agua. Fácil.

La aerotermia no quema nada. Cero. Su trabajo es mucho más inteligente: transporta energía de un sitio a otro.

Siempre uso el mismo ejemplo porque no falla. Tu frigorífico.

Piénsalo un segundo. Tu nevera está fría por dentro, ¿verdad? Pero si tocas la rejilla negra de atrás, está caliente. ¿Qué está haciendo el motor? No está «fabricando frío». Está robando el calor de los yogures y las lechugas y lo está expulsando fuera, a la cocina. Por eso la parte de atrás está caliente.

La aerotermia es exactamente lo mismo, pero funcionando al revés. Roba el calor que hay en el aire de la calle (sí, incluso si hace frío) y lo mete dentro de tu casa para calentar el agua de tus radiadores o tu ducha.

La magia del rendimiento (o por qué pagas menos luz)

Aquí es donde entra la parte económica que le brillaron los ojos a Julián. Si tienes un radiador eléctrico de aceite, por cada 1 kW de electricidad que pagas, obtienes 1 kW de calor. La relación es 1 a 1.

Con la aerotermia, la historia cambia. Como la máquina no tiene que «fabricar» el calor, sino solo moverlo de la calle a tu salón, el esfuerzo es menor. De media, por cada 1 kW de electricidad que consume el compresor, la máquina te entrega 4 kW de calor.

Los otros 3 kW son gratis. Te los regala el aire. Literalmente.

Esto es lo que técnicamente llamamos COP (Coefficient of Performance), pero en el taller preferimos llamarlo «el multiplicador de ahorro». Y es la razón por la que, cuando instalamos estos equipos, la gente nos llama a los dos meses preguntando si se han equivocado en la factura de la luz porque les parece demasiado baja comparada con lo que pagaban de gasoil.

Las tripas de la máquina: ¿Qué pasa ahí dentro?

Vale, la teoría del frigorífico está muy bien para entender el concepto. Pero sé que si estás leyendo esto es porque quieres saber más. Quieres saber qué piezas tiene y qué pasa exactamente cuando le das al botón de encendido.

En Fontanero Raúl López García no nos gusta esconder los detalles técnicos, pero tampoco queremos aburrirte con fórmulas físicas. Vamos a ver el ciclo real.

Los dos protagonistas: Unidad Exterior e Interior

Normalmente —aunque hay modelos monobloc que lo llevan todo junto— verás dos cajas:

  • La unidad exterior: Ese ventilador grande que parece el de un aire acondicionado. Es el «cazador» de energía.
  • La unidad interior (Hidrokit): Suele ser del tamaño de una caldera mural o una nevera pequeña si lleva depósito. Es el cerebro y el corazón hidráulico que manda el agua a tus grifos.

El viaje del gas refrigerante

Todo el sistema funciona gracias a un gas refrigerante que circula por dentro en un circuito cerrado. Este gas tiene una propiedad curiosa: cambia de estado (de líquido a gas y viceversa) a temperaturas muy bajas.

Funcionamiento de la aerotermia

El ciclo es un bucle continuo de 4 pasos:

  1. Evaporación (En la calle): El aire de fuera pasa por la unidad exterior gracias al ventilador. El gas refrigerante, que está muy frío, absorbe la temperatura de ese aire. Incluso si fuera estamos a 0ºC, el gas está tan frío que el aire «calienta» el gas y lo hace hervir, convirtiéndolo en vapor.
  2. Compresión (El trabajo duro): Ese vapor llega al compresor. Aquí es donde gastamos electricidad. El compresor aplasta ese gas. Al aumentar la presión de golpe, la temperatura se dispara. Es como cuando hinchas la rueda de la bici y notas que la bomba se calienta. El gas ahora está muy caliente.
  3. Condensación (Dentro de casa): Ese gas ardiendo llega a la unidad interior y se encuentra con el agua de tu circuito de calefacción. Cede su calor al agua (aquí es donde calentamos tu casa). Al perder calor, el gas se enfría y vuelve a convertirse en líquido.
  4. Expansión (El reseteo): El líquido pasa por una válvula de expansión que le quita la presión restante. Su temperatura cae en picado, volviendo a estar helado y listo para volver a salir a la calle a robar más calor.

Y vuelta a empezar. Así todo el invierno.

¿Y en verano?

Esto es lo que terminó de convencer a Julián el otro día. Le dijimos: «Julián, esa máquina que te vamos a poner para quitarte el frío, en julio te va a quitar el calor».

La mayoría de bombas de calor son reversibles. Invierten el ciclo. Sacan el calor de dentro de tu casa y lo tiran a la calle. Si tienes suelo radiante, pasamos agua fría por el suelo y consigues un efecto «cueva» que es, sinceramente, mucho más agradable que el chorro de aire frío de un aire acondicionado convencional dándote en el cuello.


¿Tengo que levantar toda la casa? La realidad de la instalación

Aquí es donde veo más confusión en internet. Lees por ahí y parece que si no tienes una casa nueva con aislamiento de nave espacial y suelo radiante, la aerotermia no funciona. Mentira.

Nosotros nos encontramos situaciones de todo tipo. Desde obra nueva hasta reformas en casas de pueblo con muros de piedra de medio metro. Vamos a ver qué necesitas realmente.

El mito de los radiadores

Durante años se dijo que la aerotermia solo iba bien con suelo radiante. ¿Por qué? Porque la aerotermia clásica trabaja de maravilla a baja temperatura (impulsando agua a 35-40ºC). Los radiadores de toda la vida, los de aluminio o hierro fundido que tienes en casa, están diseñados para trabajar con calderas que mandan el agua a 70 u 80ºC.

Si metes agua a 40ºC en un radiador viejo, no vas a calentar la casa. Te congelas.

Pero la tecnología ha avanzado una barbaridad.

Hoy en día instalamos equipos de aerotermia de alta temperatura. Estas máquinas son capaces de impulsar agua a 65ºC o más sin despeinarse. ¿Qué significa esto para ti? Que en muchos casos no hace falta cambiar los radiadores.

Eso sí, hay que hacer números. A veces, nos interesa sobredimensionar algunos radiadores (ponerlos más grandes o añadir elementos) para poder trabajar a menos temperatura y que la máquina consuma menos. Pero no es obligatorio levantar el suelo.

Cómo funciona la aerotermia

Suelo radiante: La pareja perfecta

Si estás haciendo reforma integral o construyendo tu casa, no lo dudes. Aerotermia + Suelo radiante es la combinación ganadora. Es como el jamón y el melón, funcionan bien por separado, pero juntos son otra cosa.

Al tener tanta superficie para emitir calor (todo el suelo de la casa), necesitamos el agua a muy baja temperatura. La máquina trabaja súper relajada, el consumo eléctrico es ridículo y el confort es inigualable. No tienes zonas frías ni corrientes de aire.

El espacio: El problema que nadie menciona

Voy a ser claro: la aerotermia ocupa sitio. No es una caldera mural que escondes en un armario de cocina.

  • Necesitas un lugar fuera para la unidad exterior (y ojo con las normativas de fachada de tu ayuntamiento o comunidad).
  • Dentro, si quieres agua caliente acumulada, necesitas un depósito. El conjunto puede ocupar como una nevera combi.

En el equipo de Raúl López García somos expertos jugando al Tetris. Hemos metido equipos en huecos de escalera, en lavaderos minúsculos y en altillos reforzados. Pero el espacio es un factor que tienes que tener en cuenta desde el minuto uno.

Hablemos de dinero: ¿Cuándo recuperas la inversión?

Vamos a lo que duele. La cartera. Instalar aerotermia es más caro que poner una caldera de gas nueva. Punto. Si alguien te dice lo contrario, te está mintiendo o te va a instalar una máquina de dudosa procedencia.

Una instalación completa de calidad (equipo, instalación hidráulica, puesta en marcha y legalización) cuesta varios miles de euros más que una caldera de condensación básica.

¿Entonces por qué no paramos de instalarlas?

Porque la amortización es brutal si vives en la casa habitualmente.

Un caso real de nuestros clientes

Déjame que te ponga el ejemplo de una instalación que hicimos el año pasado en una vivienda unifamiliar de unos 150 metros cuadrados.

El cliente gastaba unos 2.000€ al año en gasoil (llenaba el depósito dos veces y pico por invierno, y ya sabes cómo está el precio). Con la aerotermia, su gasto en electricidad para calefacción y agua caliente ha bajado a unos 600-700€ anuales.

Estamos hablando de un ahorro de más de 1.200€ limpios cada año. En 4 o 5 años, la diferencia de precio de la instalación está pagada. A partir de ahí, es dinero que se queda en tu bolsillo. Y la máquina tiene una vida útil de 15 a 20 años si se le hace el mantenimiento adecuado.

Ayudas y subvenciones

Además, ahora mismo hay un viento a favor importante. Existen programas de ayudas europeas y autonómicas (fondos Next Generation) que subvencionan una parte muy importante de la instalación. Nosotros en la oficina ayudamos a gestionar todo el papeleo, porque sabemos que puede ser un laberinto burocrático.

He visto clientes recibir subvenciones de 3.000€ que hacen que la instalación salga casi al precio de una caldera convencional. Si consigues eso, la rentabilidad es inmediata.


Preguntas que nos hacéis siempre (FAQs de verdad)

Antes de terminar, quiero responder a esas dudas rápidas que siempre surgen cuando estamos con el metro en la mano midiendo la instalación.

¿La aerotermia hace mucho ruido?

Esta es el miedo número uno. Las máquinas antiguas parecían aviones despegando. Las modernas que instalamos nosotros son increíblemente silenciosas. Suelen rondar los 45-50 decibelios (como una conversación tranquila o una nevera moderna). Si la instalamos sobre soportes antivibratorios de calidad, ni te enteras de que está encendida.

¿Funciona si fuera hace mucho frío o nieva?

Sí. Rotundamente sí. Los equipos actuales trabajan garantizados hasta -20ºC. Es cierto que a temperaturas extremas el rendimiento baja un poco (le cuesta más «robar» calor), pero sigue funcionando. Aquí en nuestra zona rara vez llegamos a esas temperaturas extremas, así que la máquina trabaja en su rango óptimo casi todo el invierno.

¿Tengo que contratar más potencia de luz?

Depende de lo que tengas ahora, pero normalmente no mucho más. La gente piensa que es como poner radiadores eléctricos, pero recuerda que consume 3 o 4 veces menos. Además, los equipos son «Inverter», arrancan suavemente sin pegar picos de consumo. A veces solo ajustamos un poco el término de potencia o aprovechamos para revisar la tarifa.

¿El agua caliente sale instantánea?

Al tener un depósito acumulador, tienes una gran cantidad de agua caliente lista para usar. No es como esas calderas de gas que tardan un rato en calentar cuando abres el grifo. Aquí abres y tienes agua caliente con un caudal y una presión excelentes, incluso si alguien se está duchando en otro baño a la vez.

¿Te ayudamos a dar el paso?

Espero que esta guía te haya servido para ver que la aerotermia no es ciencia ficción, sino una opción real, robusta y eficiente. Pero cada casa es un mundo.

Si quieres que Raúl o yo nos pasemos por tu casa, veamos qué instalación tienes ahora y te hagamos un estudio honesto (sin venderte la moto), solo tienes que llamarnos.

Analizaremos si te compensa mantener radiadores, dónde colocar la unidad exterior para que no moleste y te calcularemos el ahorro estimado. Sin compromiso.

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